RV1909

Salmos 17

Titulado simplemente "Oración", este clamor descansa en una afirmación poco común: Dios probó a David de noche y "nada inicuo hallaste" (v.3). Sobre esa integridad pide rescate y echa mano de dos de las imágenes más tiernas: "lo negro de la niñeta del ojo" y "la sombra de tus alas" (v.8). El enemigo aparece como león al acecho (v.12), y cierra con un contraste agudo: hombres "cuya parte es en esta vida" (v.14) frente a la esperanza de David: ver el rostro de Dios y saciarse "cuando despertare" (v.15).

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Salmos 17 (RV1909)
  1. 1

    Oración de David. OYE, oh Jehová, justicia; está atento á mi clamor; escucha mi oración hecha sin labios de engaño.

  2. 2

    De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.

  3. 3

    Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; me has apurado, y nada inicuo hallaste: heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.

  4. 4

    Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las vías del destructor.

  5. 5

    Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen.

  6. 6

    Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: inclina á mí tu oído, escucha mi palabra.

  7. 7

    Muestra tus estupendas misericordias, tú que salvas á los que en ti confían de los que se levantan contra tu diestra.

  8. 8

    Guárdame como lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas,

  9. 9

    De delante de los malos que me oprimen, de mis enemigos que me cercan por la vida.

  10. 10

    Cerrados están con su grosura; con su boca hablan soberbiamente.

  11. 11

    Nuestros pasos nos han cercado ahora: puestos tienen sus ojos para echar nos por tierra.

  12. 12

    Parecen al león que desea hacer presa, y al leoncillo que está escondido.

  13. 13

    Levántate, oh Jehová; prevén su encuentro, póstrale: libra mi alma del malo con tu espada;

  14. 14

    De los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, y cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan el resto á sus chiquitos.

  15. 15

    Yo en justicia veré tu rostro: seré saciado cuando despertare á tu semejanza.

Dos porciones, dos futuros

Los vv.14-15 ponen lado a lado lo que el salmo arriesga. Los adversarios están saciados y dejan riqueza a sus hijos, pero su parte se limita a "esta vida"; David reclama otra heredad.

Su línea final —saciarse "cuando despertare" viendo la semejanza de Dios (v.15)— responde a los vientres llenos con una esperanza que sobrepasa el presente, la misma nota de despertar a Dios que recorre estos salmos.

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