RV1909
Salmos 23
Seis versículos sostenidos por dos imágenes: un pastor que apacienta, guía y conforta el alma, y luego un anfitrión que prepara mesa delante de los enemigos. A mitad del salmo la voz deja de hablar de Dios y empieza a hablarle: "tú estarás conmigo". Observe el giro del versículo 4: el consuelo de la vara y el cayado llega dentro del "valle de sombra de muerte", no después. El cierre extiende ese cuidado a "todos los días de mi vida".
- 1
Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará.
- 2
En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará.
- 3
Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre.
- 4
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
- 5
Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.
- 6
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Por qué cambia el modo de hablar
El momento más íntimo es gramatical. Mientras el camino es seguro, se habla de Dios en tercera persona; apenas aparece el peligro, el que ora se vuelve y dice "tú". El temor no calla la oración, la vuelve trato directo.
Las dos figuras también se relevan: pastos y aguas responden a la necesidad común; la mesa servida y la copa que rebosa responden a la amenaza. Ambas terminan igual, morando en la casa del Señor.
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