RV1909

Salmos 53

Casi gemelo del Salmo 14, este poema vuelve a abrir con el necio que dice en su corazón que no hay Dios, mientras ese mismo Dios mira desde los cielos buscando a alguien que entienda y lo busque. El dictamen es duro: no hay quien haga el bien. Fíjese en el versículo 5: un temor repentino cae sobre los malos donde no había de qué temer, porque Dios esparce los huesos de quienes asedian a su pueblo. El cierre anhela la salvación desde Sion.

  1. 1

    Al Músico principal: sobre Mahalath: Masquil de David. DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse é hicieron abominable maldad: no hay quien haga bien.

  2. 2

    Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, por ver si hay algún entendido que busque á Dios.

  3. 3

    Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido: no hay quien haga bien, no hay ni aun uno.

  4. 4

    ¿No tienen conocimiento todos esos que obran iniquidad? que comen á mi pueblo como si comiesen pan: á Dios no han invocado.

  5. 5

    Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo: porque Dios ha esparcido los huesos del que asentó campo contra ti: los avergonzaste, porque Dios los desechó.

  6. 6

    ¡Oh quién diese de Sión saludes á Israel! En volviendo Dios la cautividad de su pueblo, gozarse ha Jacob, y alegraráse Israel.

Por qué repite el Salmo 14

Ambos salmos son casi idénticos, pero esta versión usa "Dios" en vez del nombre divino del Salmo 14 y reescribe el versículo 5 en torno a los huesos esparcidos del que acampa contra el pueblo. Los editores colocaron aquí esta reelaboración para que el mismo diagnóstico de la corrupción humana suene dos veces en el Salterio, con marcos distintos.

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