RV1909
Salmos 59
Un clamor por rescate frente a hombres que acechan, rodean la ciudad al atardecer y ladran como perros. El que habla insiste en que el ataque llega pese a su inocencia: 'no por falta mía, ni pecado mío'. Fíjate en la audaz petición del verso 11: no los mates, para que el pueblo no olvide; mejor hazlos vagar, para que la lección quede a la vista. El salmo cierra cambiando ese ladrido por el canto del salmista de mañana.
- 1
Al Músico principal: sobre No destruyas: Michtam de David, cuando envió Saúl, y guardaron la casa para matarlo. LÍBRAME de mis enemigos, oh Dios mío: ponme en salvo de los que contra mí se levantan.
- 2
Líbrame de los que obran iniquidad, y sálvame de hombres sanguinarios.
- 3
Porque he aquí están acechando mi vida: hanse juntado contra mí fuertes, no por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová.
- 4
Sin delito mío corren y se aperciben: despierta para venir á mi encuentro, y mira.
- 5
Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para visitar todas las gentes: no hayas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. (Selah.)
- 6
Volveránse á la tarde, ladrarán como perros, y rodearán la ciudad.
- 7
He aquí proferirán con su boca; cuchillos están en sus labios, porque dicen : ¿Quién oye?
- 8
Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las gentes.
- 9
De su fuerza esperaré yo en ti: porque Dios es mi defensa.
- 10
El Dios de mi misericordia me prevendrá: Dios me hará ver en mis enemigos mi deseo .
- 11
No los matarás, porque mi pueblo no se olvide: hazlos vagar con tu fortaleza; y abátelos, oh Jehová, escudo nuestro,
- 12
Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; y sean presos por su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren.
- 13
Acábalos con furor, acábalos, y no sean: y sepan que Dios domina en Jacob hasta los fines de la tierra. (Selah.)
- 14
Vuelvan pues á la tarde, y ladren como perros, y rodeen la ciudad.
- 15
Anden ellos errantes para hallar qué comer: y si no se saciaren, murmuren.
- 16
Yo empero cantaré tu fortaleza, y loaré de mañana tu misericordia: porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.
- 17
Fortaleza mía, á ti cantaré; porque eres Dios de mi amparo, Dios de mi misericordia.
Dos atardeceres, dos sonidos
La imagen del perro enmarca el poema: los enemigos 'volveránse á la tarde, ladrarán' (v.6), y el verso 14 lo repite casi igual, ahora dejándolos errantes buscando comida, sin saciarse toda la noche. Frente a ese gruñido nocturno, el verso 16 pone otro sonido: cantar la fortaleza de Dios 'de mañana', llamándolo amparo. El contraste entre ladrido nocturno y canto matutino sostiene todo el giro del temor a la confianza.
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