RV1909

Salmos 67

Uno de los salmos más breves, y de simetría apretada. Abre tomando prestado el lenguaje de la bendición sacerdotal, el rostro de Dios resplandeciendo sobre "nosotros", pero enseguida da a esa bendición un propósito: que se conozca en la tierra su camino, y entre las gentes su salud. El estribillo "alábente los pueblos" se repite en los versos 3 y 5, enmarcando un centro sobre Dios que juzga a los pueblos con equidad. Observe cómo una bendición sobre Israel sigue alcanzando a cada nación.

  1. 1

    Al Músico principal: en Neginoth: Salmo: Cántico. DIOS tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);

  2. 2

    Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las gentes tu salud.

  3. 3

    Alábente los pueblos, oh Dios; alábente los pueblos todos.

  4. 4

    Alégrense y gócense las gentes; porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra. (Selah.)

  5. 5

    Alábente los pueblos, oh Dios: todos los pueblos te alaben.

  6. 6

    La tierra dará su fruto: nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

  7. 7

    Bendíganos Dios, y témanlo todos los fines de la tierra.

Bendecidos para bendecir

La lógica corre al revés del interés propio. Israel pide ser bendecido no como fin sino "para que sea conocido en la tierra tu camino" (v. 2); el favor sirve para dar a conocer a Dios entre los de afuera. El estribillo doble sobre los pueblos rodea una sola razón de gozo universal: el juicio con equidad (v. 4).

La nota de cosecha del verso 6, "la tierra dará su fruto", se lee como la bendición tomando ya forma visible, y cierra con todos los fines de la tierra temiendo a Dios.

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