RV1909

Salmos 82

Una escena de tribunal breve y sorprendente: Dios se levanta en la asamblea divina y enjuicia a los «dioses» — los gobernantes y potestades (v.1). El cargo es juzgar injustamente y favorecer a los impíos. El veredicto es el corazón del salmo: «Vosotros sois dioses... pero como hombres moriréis» (vv.6-7). Note cómo los ocho versículos van de la acusación a la sentencia y a un ruego final para que Dios mismo juzgue la tierra.

Lectura paralela
Español (LatAm) + English
Salmos 82 (RV1909)
  1. 1

    Salmo de Asaph. DIOS está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga.

  2. 2

    ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos? (Selah.)

  3. 3

    Defended al pobre y al huérfano: haced justicia al afligido y al menesteroso.

  4. 4

    Librad al afligido y al necesitado: libradlo de mano de los impíos.

  5. 5

    No saben, no entienden, andan en tinieblas: vacilan todos los cimientos de la tierra.

  6. 6

    Yo dije: Vosotros sois dioses, é hijos todos vosotros del Altísimo.

  7. 7

    Empero como hombres moriréis, y caeréis como cualquiera de los tiranos.

  8. 8

    Levántate, oh Dios, juzga la tierra: porque tú heredarás en todas las gentes.

El deber que abandonaron

La norma es concreta: defender al débil y al huérfano, hacer justicia al pobre, librar al menesteroso de mano de los impíos (vv.3-4). Aquí la justicia es proteger a quien no tiene poder, no una equidad abstracta.

Su fracaso estremece la creación: «todos los cimientos de la tierra se conmueven» (v.5). El clamor final — «Levántate, oh Dios, juzga la tierra» (v.8) — pide al verdadero Juez que haga lo que los corruptos no quisieron.

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