RV1909

Salmos 94

Un quiebre brusco frente a la alabanza vecina: aquí se clama al "Dios de las venganzas" (v.1) contra gobernantes que quebrantan a la viuda, al extranjero y al huérfano (v.6) mientras se burlan diciendo que Jehová no verá (v.7). Luego el argumento se vuelve agudo: quien plantó el oído y formó el ojo, ¿no oirá ni verá? (v.9). Observe el paso del clamor público a una sola voz temblorosa: "Mi pie resbala" (v.18).

  1. 1

    JEHOVÁ, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate.

  2. 2

    Ensálzate, oh Juez de la tierra: da el pago á los soberbios.

  3. 3

    ¿Hasta cuándo los impíos, hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?

  4. 4

    ¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, y se vanagloriarán todos los que obran iniquidad?

  5. 5

    A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, y á tu heredad afligen.

  6. 6

    A la viuda y al extanjero matan, y á los huérfanos quitan la vida.

  7. 7

    Y dijeron: No verá JAH, ni entenderá el Dios de Jacob.

  8. 8

    Entended, necios del pueblo; y vosotros fatuos, ¿cuándo seréis sabios?

  9. 9

    El que plantó el oído, ¿no oirá? el que formó el ojo, ¿no verá?

  10. 10

    El que castiga las gentes, ¿no reprenderá? ¿no sabrá el que enseña al hombre la ciencia?

  11. 11

    Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.

  12. 12

    Bienaventurado el hombre á quien tú, JAH, castigares, y en tu ley lo instruyeres;

  13. 13

    Para tranquilizarle en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo.

  14. 14

    Porque no dejará Jehová su pueblo, ni desamparará su heredad;

  15. 15

    Sino que el juicio será vuelto á justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.

  16. 16

    ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿quién estará por mí contra los que obran iniquidad?

  17. 17

    Si no me ayudara Jehová, presto morara mi alma en el silencio.

  18. 18

    Cuando yo decía: Mi pie resbala: tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.

  19. 19

    En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.

  20. 20

    ¿Juntaráse contigo el trono de iniquidades, que forma agravio en el mandamiento?

  21. 21

    Pónense en corros contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente.

  22. 22

    Mas Jehová me ha sido por refugio; y mi Dios por roca de mi confianza.

  23. 23

    Y él hará tornar sobre ellos su iniquidad, y los destruirá por su propia maldad; los talará Jehová nuestro Dios.

Una pregunta respondida con otra

Los impíos se burlan de que Dios es ciego (v.7); el poeta lo convierte en lógica sobre el Creador (v.9) y nombra el verdadero consuelo: no la venganza inmediata, sino el castigo que da reposo "en los días de aflicción" (v.13). La paciencia, no solo el castigo, es la respuesta.

Al final vuelve la imagen del tribunal: un "trono de iniquidades" que legisla el agravio (v.20) frente a Jehová como "roca de mi confianza" (v.22), y la sentencia recae sobre la propia maldad de los impíos.

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