RV1909
Cantares 1
El libro arranca en plena conversacion: una mujer anhela en voz alta los besos de un hombre y un amor "mejor que el vino." Nadie narra ni presenta la escena; solo se cruzan voces que se elogian, y las hijas de Jerusalen responden. Conviene leer escuchando, porque quien habla cambia sin aviso. Fijese en como ella defiende su piel quemada por el sol ("morena soy"), y explica que sus hermanos la pusieron a guardar vinas y descuido la suya. El escenario es campestre y regio a la vez: rebanos, los caballos de Faraon, la mesa de un rey.
- 1
CANCIÓN de canciones, la cual es de Salomón.
- 2
¡Oh si él me besara con ósculos de su boca! porque mejores son tus amores que el vino.
- 3
Por el olor de tus suaves ungüentos, (ungüento derramado es tu nombre,) por eso las doncellas te amaron.
- 4
Llévame en pos de ti, correremos. Metióme el rey en sus cámaras: nos gozaremos y alegraremos en ti; acordarémonos de tus amores más que del vino: los rectos te aman.
- 5
Morena soy, oh hijas de Jerusalem, mas codiciable; como las cabañas de Cedar, como las tiendas de Salomón.
- 6
No miréis en que soy morena, porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí, hiciéronme guarda de viñas; y mi viña, que era mía, no guardé.
- 7
Hazme saber, ó tú á quien ama mi alma, dónde repastas, dónde haces tener majada al medio día: porque, ¿por qué había yo de estar como vagueando tras los rebaños de tus compañeros?
- 8
Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, sal, yéndote por las huellas del rebaño, y apacienta tus cabritas junto á las cabañas de los pastores.
- 9
A yegua de los carros de Faraón te he comparado, amiga mía.
- 10
Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, tu cuello entre los collares.
- 11
Zarcillos de oro te haremos, con clavos de plata.
- 12
Mientras que el rey estaba en su reclinatorio, mi nardo dió su olor.
- 13
Mi amado es para mí un manojito de mirra, que reposa entre mis pechos.
- 14
Racimo de copher en las viñas de Engadi es para mí mi amado.
- 15
He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que eres bella: tus ojos de paloma.
- 16
He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y suave: nuestro lecho también florido.
- 17
Las vigas de nuestra casa son de cedro, y de ciprés los artesonados.
Dos mundos en una sola voz
El capitulo entrelaza lo pastoril con lo cortesano. Ella pregunta donde apacienta el rebano al mediodia, y luego es comparada con una yegua de los carros de Faraon; el se sienta a la mesa del rey mientras ella lo evoca como mirra y como racimos de alhena de En-gadi.
Ese doble registro marca todo el libro, que nunca decide si el amado es pastor o rey, y trata la tension como parte del deseo, no como algo que haya que resolver.
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