RV1909

Cantares 5

El capitulo abre con el hombre entrando en su huerto y los amigos animando: "comed, amigos; bebed en abundancia" — y luego cambia el animo. La mujer, medio dormida, lo oye llamar a la puerta; cuando al fin se levanta, con las manos goteando mirra, y abre, el ya se ha ido. Su busqueda esta vez sale mal: los guardas que en el capitulo 3 solo la interrogaron, ahora la golpean, la hieren y le quitan el manto. Esta segunda perdida resulta mas dura que la primera, y eleva lo que esta en juego en el mismo patron nocturno.

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Cantares 5 (RV1909)
  1. 1

    YO vine á mi huerto, oh hermana, esposa mía : cogido he mi mirra y mis aromas; he comido mi panal y mi miel, mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; bebed, amados, y embriagaos.

  2. 2

    Yo dormía, pero mi corazón velaba: la voz de mi amado que llamaba: Abreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía; porque mi cabeza está llena de rocío, mis cabellos de las gotas de la noche.

  3. 3

    Heme desnudado mi ropa; ¿cómo la tengo de vestir? He lavado mis pies; ¿cómo los tengo de ensuciar?

  4. 4

    Mi amado metió su mano por el agujero, y mis entrañas se conmovieron dentro de mí.

  5. 5

    Yo me levanté para abrir á mi amado, y mis manos gotearon mirra, y mis dedos mirra que corría sobre las aldabas del candado.

  6. 6

    Abrí yo á mi amado; mas mi amado se había ido, había ya pasado: y tras su hablar salió mi alma: busquélo, y no lo hallé; llamélo, y no me respondió.

  7. 7

    Halláronme los guardas que rondan la ciudad: hiriéronme, llagáronme, quitáronme mi manto de encima los guardas de los muros.

  8. 8

    Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, si hallareis á mi amado, que le hagáis saber como de amor estoy enferma.

  9. 9

    ¿Qué es tu amado más que otro amado, oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿qué es tu amado más que otro amado, que así nos conjuras?

  10. 10

    Mi amado es blanco y rubio, señalado entre diez mil.

  11. 11

    Su cabeza, como oro finísimo; sus cabellos crespos, negros como el cuervo.

  12. 12

    Sus ojos, como palomas junto á los arroyos de las aguas, que se lavan con leche, y á la perfección colocados.

  13. 13

    Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores: sus labios, como lirios que destilan mirra que trasciende.

  14. 14

    Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos: su vientre, como claro marfil cubierto de zafiros.

  15. 15

    Sus piernas, como columnas de mármol fundadas sobre basas de fino oro: su aspecto como el Líbano, escogido como los cedros.

  16. 16

    Su paladar, dulcísimo: y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, oh doncellas de Jerusalem.

Le toca a ella describirlo

Interpelada por las hijas de Jerusalen — "que es tu amado mas que otro?" — ella responde con el unico retrato de pies a cabeza del hombre en el libro: cabeza de oro, cabellos negros como el cuervo, ojos de paloma lavados con leche, piernas como columnas de marmol, su porte "como el Libano."

Esto refleja la alabanza de el en el capitulo 4, pero invierte la direccion, y cierra en tono mas sereno: "tal es mi amado, tal es mi amigo," uniendo el deseo con la compania.

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