RV1909
Mateo 27
Del amanecer a la sepultura, el capítulo avanza rápido: Judas se ahorca y los sacerdotes compran un campo de alfarero con la plata devuelta, Pilato ofrece a la multitud a Barrabás o a Jesús, los soldados se burlan con espinas y una caña, y en el Gólgota Jesús muere entre dos ladrones. Observe el título repetido 'Rey de los judíos': pregunta de Pilato, mofa de los soldados y, al fin, el cargo escrito sobre la cruz. Lo que los enemigos lanzan como desprecio, el relato lo deja en pie como hecho.
- 1
Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesús, para entregarle á muerte.
- 2
Y le llevaron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente.
- 3
Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos,
- 4
Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da á nosotros? Viéras lo tú.
- 5
Y arrojando las piezas de plata en el templo, partióse; y fué, y se ahorcó.
- 6
Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre.
- 7
Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros.
- 8
Por lo cual fué llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el día de hoy.
- 9
Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel;
- 10
Y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.
- 11
Y Jesús estuvo delante del presidente; y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.
- 12
Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió.
- 13
Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti?
- 14
Y no le respondió ni una palabra; de tal manera que el presidente se maravillaba mucho.
- 15
Y en el día de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso, cual quisiesen.
- 16
Y tenían entonces un preso famoso que se llamaba Barrabás.
- 17
Y juntos ellos, les dijo Pilato: ¿Cuál queréis que os suelte? ¿á Barrabás, ó á Jesús que se dice el Cristo?
- 18
Porque sabía que por envidia le habían entregado.
- 19
Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él.
- 20
Mas los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, persuadieron al pueblo que pidiese á Barrabás, y á Jesús matase.
- 21
Y respondiendo el presidente les dijo: ¿Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás.
- 22
Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesús que se dice el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado.
- 23
Y el presidente les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban más, diciendo: Sea crucificado.
- 24
Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: veréis lo vosotros.
- 25
Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.
- 26
Entonces les soltó á Barrabás: y habiendo azotado á Jesús, le entregó para ser crucificado.
- 27
Entonces los soldados del presidente llevaron á Jesús al pretorio, y juntaron á él toda la cuadrilla;
- 28
Y desnudándole, le echaron encima un manto de grana;
- 29
Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; é hincando la rodilla delante de él, le burlaban, diciendo: ¡Salve, Rey de los Judíos!
- 30
Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herían en la cabeza.
- 31
Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.
- 32
Y saliendo, hallaron á un Cireneo, que se llamaba Simón: á éste cargaron para que llevase su cruz.
- 33
Y como llegaron al lugar que se llama Gólgotha, que es dicho, El lugar de la calavera,
- 34
Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beber lo .
- 35
Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
- 36
Y sentados le guardaban allí.
- 37
Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS.
- 38
Entonces crucificaron con él dos ladrones, uno á la derecha, y otro á la izquierda.
- 39
Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas,
- 40
Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate á ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.
- 41
De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, decían:
- 42
A otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.
- 43
Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.
- 44
Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con él.
- 45
Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.
- 46
Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
- 47
Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste.
- 48
Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, dábale de beber.
- 49
Y los otros decían: Deja, veamos si viene Elías á librarle.
- 50
Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.
- 51
Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron;
- 52
Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;
- 53
Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos.
- 54
Y el centurión, y los que estaban con él guardando á Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste.
- 55
Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea á Jesús, sirviéndole:
- 56
Entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
- 57
Y como fué la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también había sido discípulo de Jesús.
- 58
Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús: entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.
- 59
Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,
- 60
Y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña: y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.
- 61
Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.
- 62
Y el siguiente día, que es después de la preparación, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato,
- 63
Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.
- 64
Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el día tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.
- 65
Y Pilato les dijo: Tenéis una guardia: id, aseguradlo como sabéis.
- 66
Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la guardia.
- 1
Quando amanheceu, todos os principais sacerdotes e os anciãos do povo entraram em conselho contra Jesus para o matar.
- 2
Eles o amarraram, o levaram e o entregaram a Pôncio Pilatos, o governador.
- 3
Então Judas, que o traiu, ao ver que Jesus fora condenado, sentiu remorso e devolveu as trinta moedas de prata aos principais sacerdotes e aos anciãos,
- 4
dizendo: “Pequei, pois traí sangue inocente.” Mas eles disseram: “O que isso nos importa? Isso é com você.”
- 5
Ele jogou as moedas de prata no santuário e saiu. Então foi e enforcou-se.
- 6
Os principais sacerdotes pegaram as moedas de prata e disseram: “Não é lícito colocá-las no tesouro, pois é preço de sangue.”
- 7
Eles entraram em conselho e compraram com elas o campo do oleiro, para sepultar estrangeiros.
- 8
Por isso, aquele campo tem sido chamado “Campo de Sangue” até o dia de hoje.
- 9
Então se cumpriu o que foi falado pelo profeta Jeremias , que disse: “Eles pegaram as trinta moedas de prata, o preço daquele sobre quem foi estipulado um preço, a quem alguns dos filhos de Israel avaliaram,
- 10
e as deram pelo campo do oleiro, conforme o Senhor me ordenou.”
- 11
Jesus estava em pé diante do governador; e o governador o interrogou, dizendo: “Você é o Rei dos Judeus?” Jesus lhe disse: “Você o diz.”
- 12
Quando foi acusado pelos principais sacerdotes e anciãos, ele nada respondeu.
- 13
Então Pilatos lhe disse: “Você não ouve quantas coisas eles testemunham contra você?”
- 14
Ele não lhe deu resposta, nem mesmo uma palavra, de modo que o governador se admirou muito.
- 15
Ora, por ocasião da festa, o governador costumava soltar à multidão um prisioneiro que eles quisessem.
- 16
Eles tinham então um prisioneiro notório chamado Barrabás.
- 17
Portanto, estando eles reunidos, Pilatos lhes disse: “Quem vocês querem que eu lhes solte? Barrabás, ou Jesus, que é chamado Cristo?”
- 18
Pois ele sabia que por inveja o haviam entregado.
- 19
Enquanto ele estava sentado no tribunal, sua esposa mandou lhe dizer: “Não tenha nada a ver com esse homem justo, pois hoje sofri muitas coisas em um sonho por causa dele.”
- 20
Mas os principais sacerdotes e os anciãos persuadiram as multidões a pedir Barrabás e destruir Jesus.
- 21
Mas o governador lhes respondeu: “Qual dos dois vocês querem que eu lhes solte?” Eles disseram: “Barrabás!”
- 22
Pilatos lhes disse: “O que então farei com Jesus, que é chamado Cristo?” Todos lhe disseram: “Que ele seja crucificado!”
- 23
Mas o governador disse: “Por quê? Que mal ele fez?” Mas eles gritavam ainda mais, dizendo: “Que ele seja crucificado!”
- 24
Então, quando Pilatos viu que nada estava conseguindo, mas que, ao contrário, um tumulto estava começando, ele pegou água e lavou as mãos diante da multidão, dizendo: “Estou inocente do sangue desta pessoa justa. Isso é com vocês.”
- 25
Todo o povo respondeu: “Que o seu sangue caia sobre nós e sobre nossos filhos!”
- 26
Então ele lhes soltou Barrabás, mas mandou açoitar Jesus e o entregou para ser crucificado.
- 27
Então os soldados do governador levaram Jesus para o Pretório, e reuniram toda a tropa ao redor dele.
- 28
Eles o despiram e colocaram nele um manto escarlate.
- 29
Trançaram uma coroa de espinhos e a colocaram em sua cabeça, e uma cana em sua mão direita; e, ajoelhando-se diante dele, zombavam dele, dizendo: “Salve, Rei dos Judeus!”
- 30
Cuspiram nele, pegaram a cana e batiam em sua cabeça.
- 31
Depois de terem zombado dele, tiraram-lhe o manto, vestiram-lhe as suas próprias roupas e o levaram para o crucificar.
- 32
Ao saírem, encontraram um homem de Cirene, chamado Simão, e o obrigaram a ir com eles, para que carregasse a sua cruz.
- 33
Quando chegaram a um lugar chamado “Gólgota”, que quer dizer “Lugar da Caveira”,
- 34
deram-lhe vinho azedo para beber, misturado com fel. Quando ele o provou, não quis beber.
- 35
Depois de o terem crucificado, dividiram as suas roupas entre si, lançando sortes,
- 36
e sentaram-se ali para vigiá-lo.
- 37
Colocaram por cima de sua cabeça a acusação escrita contra ele: “ESTE É JESUS, O REI DOS JUDEUS.”
- 38
Então, dois ladrões foram crucificados com ele, um à sua direita e outro à esquerda.
- 39
Os que passavam o blasfemavam, balançando a cabeça
- 40
e dizendo: “Você que destrói o templo e o edifica em três dias, salve a si mesmo! Se você é o Filho de Deus, desça da cruz!”
- 41
Da mesma forma, os principais sacerdotes, zombando com os escribas, os fariseus e os anciãos, diziam:
- 42
“Ele salvou os outros, mas não pode salvar a si mesmo. Se ele é o Rei de Israel, que desça agora da cruz, e nós creremos nele.
- 43
Ele confia em Deus. Que Deus o livre agora, se o quiser; pois ele disse: ‘Eu sou o Filho de Deus.’”
- 44
Os ladrões que foram crucificados com ele também lhe lançavam o mesmo insulto.
- 45
Ora, desde a sexta hora houve trevas sobre toda a terra até a nona hora.
- 46
Por volta da nona hora, Jesus clamou em alta voz, dizendo: “Eli, Eli, lima sabactâni?” Isto é: “Deus meu, Deus meu, por que me abandonaste?”
- 47
Alguns dos que estavam ali, ouvindo isso, disseram: “Este homem está chamando Elias.”
- 48
Imediatamente, um deles correu, pegou uma esponja, encheu-a de vinagre, colocou-a em uma cana e deu-lhe de beber.
- 49
Os demais disseram: “Deixem-no. Vamos ver se Elias vem salvá-lo.”
- 50
Jesus clamou novamente em alta voz, e entregou o seu espírito.
- 51
Eis que o véu do templo se rasgou em dois, de alto a baixo. A terra tremeu e as rochas se fendaram.
- 52
Os túmulos se abriram, e muitos corpos dos santos que haviam adormecido foram ressuscitados;
- 53
e, saindo dos túmulos após a ressurreição dele, entraram na cidade santa e apareceram a muitos.
- 54
Ora, o centurião e os que com ele vigiavam Jesus, vendo o terremoto e as coisas que haviam acontecido, ficaram aterrorizados e disseram: “Verdadeiramente este era o Filho de Deus!”
- 55
Muitas mulheres estavam lá, observando de longe; elas haviam seguido Jesus desde a Galileia, servindo-o.
- 56
Entre elas estavam Maria Madalena, Maria, mãe de Tiago e de José, e a mãe dos filhos de Zebedeu.
- 57
Ao cair da tarde, chegou um homem rico de Arimateia, chamado José, que também era discípulo de Jesus.
- 58
Este homem foi a Pilatos e pediu o corpo de Jesus. Então Pilatos ordenou que o corpo lhe fosse entregue.
- 59
José pegou o corpo, envolveu-o em um lençol de linho limpo
- 60
e o colocou em seu próprio túmulo novo, que ele havia escavado na rocha. Então, rolou uma grande pedra para a porta do túmulo e foi embora.
- 61
Maria Madalena e a outra Maria estavam lá, sentadas em frente ao túmulo.
- 62
No dia seguinte, que era o dia após a Preparação, os principais sacerdotes e os fariseus se reuniram diante de Pilatos,
- 63
dizendo: “Senhor, lembramos do que aquele enganador disse enquanto ainda estava vivo: ‘Depois de três dias eu ressuscitarei.’
- 64
Portanto, ordene que o túmulo seja mantido seguro até o terceiro dia, para que os seus discípulos não venham de noite, o roubem e digam ao povo: ‘Ele ressuscitou dos mortos’; e o último engano será pior do que o primeiro.”
- 65
Pilatos lhes disse: “Vocês têm uma guarda. Vão e tornem-no o mais seguro que puderem.”
- 66
Então eles foram com a guarda e tornaram o túmulo seguro, selando a pedra.
Señales a la hora novena
El fuerte clamor de Jesús, 'Eli, Eli, lama sabachtani' (v.46), es mal oído como un llamado a Elías, última burla antes de entregar el espíritu. Entonces el orden natural responde lo que la multitud no quiso.
El velo del templo se rasga de arriba abajo, la tierra tiembla, las piedras se parten y se abren los sepulcros. El endurecido centurión que vigilaba la ejecución es quien concluye: 'Verdaderamente Hijo de Dios era éste', la confesión que los burladores rehusaron hacer.
Capas de contexto
Déjalas cerradas por defecto y ábrelas solo cuando quieras más contexto.
Comparte un rango corto vía:
/es-419/rv1909/mateo/27/16-18
O usa el Generador de enlaces.