RV1909

Salmos 143

El último de los siete salmos penitenciales. David, perseguido y derribado por tierra, no alega inocencia: reconoce que ante Dios nadie vivo es justo (v.2) y pide ser oído por la verdad y la justicia divinas, no por mérito propio. Observe cómo la memoria sostiene al alma: en el v.5 recuerda "los días antiguos" y las obras de Dios para afirmar un espíritu que desfallece. Al final, las súplicas se vuelven hacia el aprendizaje de la voluntad de Dios.

Lectura paralela
Español (LatAm) + Português (Brasil)
Salmos 143 (RV1909)
  1. 1

    Salmo de David. OH Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos: respóndeme por tu verdad, por tu justicia.

  2. 2

    Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente.

  3. 3

    Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha postrado en tierra mi vida; hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.

  4. 4

    Y mi espíritu se angustió dentro de mí; pasmóse mi corazón.

  5. 5

    Acordéme de los días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en las obras de tus manos.

  6. 6

    Extendí mis manos á ti; mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.)

  7. 7

    Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: no escondas de mí tu rostro, y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura.

  8. 8

    Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.

  9. 9

    Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: á ti me acojo.

  10. 10

    Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud.

  11. 11

    Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.

  12. 12

    Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma: porque yo soy tu siervo.

Del rescate a la enseñanza

La oración pasa del peligro exterior a la formación interior. Tras pedir liberación de sus enemigos, David pide algo inesperado en un fugitivo: "Enséñame á hacer tu voluntad" (v.10). No le basta sobrevivir; quiere ser guiado a tierra de rectitud.

Así se enlazan las dos mitades: el anhelo de oír "por la mañana" la misericordia (v.8) responde a la noche de sentirse entre los que descienden al sepulcro (v.7).

Capas de contexto

Déjalas cerradas por defecto y ábrelas solo cuando quieras más contexto.

Comparte un rango corto vía:

/es-419/rv1909/salmos/143/16-18

O usa el Generador de enlaces.

Seguir leyendo en contexto